Alrededor de los cincuenta años, algo cambia. La menstruación se vuelve irregular, las noches más cortas y aparecen oleadas de calor sin previo aviso.
Para muchas mujeres, este periodo de transición viene acompañado de síntomas que alteran profundamente la vida cotidiana y que, con demasiada frecuencia, siguen siendo minimizados.
Sin embargo, detrás de cada sofoco, cada noche agitada o cada episodio de fatiga inexplicable se esconden mecanismos biológicos precisos, hoy bien documentados. Comprenderlos permite actuar de forma más eficaz.
¿Qué es la menopausia?
La menopausia se define como el cese definitivo y natural de la menstruación, como consecuencia de la pérdida progresiva de la función folicular ovárica [1].
El diagnóstico se establece retrospectivamente, después de doce meses consecutivos sin menstruación.
En Europa, la edad mediana de aparición se sitúa entre los 50 y los 51,5 años, aunque aproximadamente entre el 10 y el 15 % de las mujeres experimentan la menopausia antes de los 45 años [2]. En este caso se habla de menopausia precoz o de insuficiencia ovárica prematura.
¿Cuáles son las 3 fases de la menopausia?
La transición menopáusica no se limita a un acontecimiento puntual. Se extiende durante varios años y se desarrolla en tres fases diferentes.
La perimenopausia constituye la primera fase. Precede al cese definitivo de la menstruación y puede durar entre dos y diez años. Los ciclos se vuelven irregulares, más cortos o más largos, y aparecen los primeros síntomas:
- Sofocos
- Cambios de humor
- Trastornos del sueño.
Los niveles hormonales fluctúan de forma irregular, lo que explica la intensidad, a veces desconcertante, de estas manifestaciones.
La menopausia propiamente dicha se confirma retrospectivamente después de doce meses consecutivos sin menstruación. Es en esta etapa cuando la disminución de la producción de estrógenos es más marcada y los síntomas suelen alcanzar su máxima intensidad.
La posmenopausia engloba todo el periodo posterior. Aunque los sofocos tienden a disminuir progresivamente, otras consecuencias óseas, cardiovasculares y genitourinarias se instauran a largo plazo y requieren una atención especial.
Qué ocurre en el cuerpo: los mecanismos biológicos
Desde el punto de vista biológico, la menopausia se caracteriza por una disminución progresiva de la secreción de estradiol por los ovarios: la forma principal y más activa de los estrógenos.
El cerebro detecta esta disminución e intenta compensarla: envía señales de emergencia en forma de hormonas (FSH y LH) para estimular unos ovarios que ya no responden [3].
Esta ruptura de la comunicación entre el cerebro y los ovarios está en el origen del conjunto de los síntomas.
¿Por qué la disminución de los estrógenos provoca tantas alteraciones diferentes?
Porque el estradiol no es una hormona limitada únicamente a la reproducción.
Sus receptores están presentes en el cerebro, los huesos, el corazón, la piel y las mucosas [4]. En otras palabras, cuando disminuye el estradiol, todo el organismo siente este desequilibrio.
Dos mecanismos secundarios agravan entonces la situación:
-
Por un lado, aumenta el nivel de cortisol —la hormona del estrés—: privado de uno de sus reguladores naturales, el organismo entra en un estado de alerta crónica que intensifica los sofocos.
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Por otro lado, disminuye la melatonina, indispensable para un sueño reparador. Estas dos alteraciones se retroalimentan: más estrés, menos sueño y síntomas que se intensifican a medida que el organismo se agota.
¿Cuáles son los síntomas de la menopausia?
Las manifestaciones de la menopausia son múltiples y varían considerablemente de una mujer a otra, tanto en su naturaleza como en su intensidad y duración.
Algunas mujeres atraviesan esta etapa con pocas molestias; otras experimentan una alteración significativa de su calidad de vida durante varios años.
Los sofocos y los sudores nocturnos
Los sofocos son el síntoma más característico de la menopausia.
Afectan a entre el 60 y el 80 % de las mujeres durante la perimenopausia y pueden persistir una media de 6 a 7 años, e incluso hasta 10 años en algunas mujeres [5] [6].
Actualmente, su mecanismo se conoce bien. La disminución de los estrógenos altera la actividad de las neuronas KNDy (kisspeptina/neuroquinina B/dinorfina), situadas en el hipotálamo e implicadas en la termorregulación.
Estas neuronas están normalmente inhibidas por los estrógenos. Al desaparecer esta inhibición, se hipertrofian y alteran el centro termorregulador hipotalámico [7], provocando una vasodilatación cutánea repentina que se percibe como una intensa oleada de calor, a menudo seguida de sudoración abundante y escalofríos.
Por la noche, este mismo mecanismo se manifiesta mediante sudores nocturnos que provocan despertares repetidos y fragmentan el sueño.
Los trastornos del sueño
Las alteraciones del sueño afectan a una gran mayoría de las mujeres menopáusicas y tienen un doble origen.
Por un lado, los sudores nocturnos provocan despertares frecuentes que impiden alcanzar las fases de sueño profundo y reparador.
Por otro lado, la disminución de la progesterona (una hormona con propiedades sedantes naturales) priva al organismo de un apoyo importante para conciliar el sueño. A esto se suma el aumento del cortisol mencionado anteriormente, que mantiene el sistema nervioso en un estado de hipervigilancia, incluso por la noche.
Manifestaciones psicológicas: ansiedad, irritabilidad y niebla mental
La irritabilidad, la ansiedad, las dificultades de concentración y los episodios depresivos se notifican con frecuencia durante la perimenopausia.
Estas manifestaciones no son simples reacciones emocionales ante el cambio: tienen una base neurobiológica precisa.
El estradiol desempeña un papel modulador directo sobre los circuitos serotoninérgicos y dopaminérgicos del cerebro [4].
Su disminución desestabiliza estos sistemas de regulación del estado de ánimo, mientras que la falta de sueño intensifica aún más la inestabilidad emocional.
La «niebla mental» —esa sensación de ralentización cognitiva, dificultad para encontrar las palabras o concentrarse— también está directamente relacionada con la acción del estradiol sobre las neuronas del hipocampo implicadas en la memoria y la atención.
Los síntomas genitourinarios
La sequedad vaginal, el dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia) y los trastornos urinarios (urgencia miccional, infecciones recurrentes) constituyen lo que se denomina síndrome genitourinario de la menopausia (SGM).
A diferencia de los sofocos, que tienden a disminuir con el tiempo, estos síntomas suelen agravarse progresivamente si no se tratan [1].
Las mucosas vaginal y uretral, muy sensibles a los estrógenos, se vuelven más finas y pierden tonicidad en ausencia de esta estimulación.
Los efectos sobre los huesos y el sistema cardiovascular
La disminución del estradiol acelera considerablemente la resorción ósea: se puede perder hasta un 20 % de la densidad mineral ósea durante los cinco primeros años posteriores a la menopausia [1].
Esta disminución aumenta significativamente el riesgo de fracturas osteoporóticas, especialmente de cadera, muñeca y vértebras.
¿Cómo aliviar los síntomas de la menopausia a largo plazo?
Ante un conjunto de síntomas tan variado, no existe una única solución.
Las opciones disponibles actualmente —médicas, psicoconductuales y nutricionales— pueden combinarse y adaptarse al perfil de cada mujer.
El tratamiento hormonal sustitutivo: importantes limitaciones
El tratamiento hormonal de la menopausia (THM) —también denominado tratamiento hormonal sustitutivo (THS)— sigue siendo actualmente el enfoque más eficaz para aliviar los síntomas vasomotores y prevenir la pérdida ósea.
Se basa en el aporte de estrógenos, solos o combinados con progesterona o un progestágeno sintético, dependiendo de si la mujer conserva o no el útero.
Su eficacia está bien establecida. Sus limitaciones también.
El THM está contraindicado en mujeres con antecedentes personales de cánceres hormonodependientes (mama, útero, ovario), trombosis venosa profunda, accidente cerebrovascular o enfermedades cardiovasculares [1].
Algunas mujeres también lo rechazan o prefieren evitar cualquier tratamiento con hormonas de síntesis.
Según una encuesta internacional citada por el CBIP, el 54 % de las mujeres estadounidenses y el 56 % de las mujeres europeas prefieren no recurrir a este tipo de tratamiento [6].
Fitoestrógenos: entre promesas y precauciones
Los fitoestrógenos son compuestos vegetales cuya estructura química es similar a la del 17-β-estradiol.
Los más estudiados son las isoflavonas de soja (genisteína, daidzeína) y los lignanos (presentes en las semillas de lino).
Sin embargo, su uso requiere una precaución importante: los fitoestrógenos están contraindicados en mujeres con antecedentes personales o familiares de cánceres hormonodependientes (mama, útero, ovario).
La ANSES recomienda no superar 1 mg/kg de peso corporal al día. Aunque su acción es más débil que la de las hormonas de síntesis, sigue siendo una acción hormonal que requiere prudencia y asesoramiento médico.
Otros enfoques naturales documentados: ejercicio y TCC
Varios enfoques no farmacológicos han sido objeto de estudios rigurosos y pueden integrarse de forma natural en un enfoque global.
La terapia cognitivo-conductual (TCC) adaptada a la menopausia ha demostrado su eficacia en ensayos controlados aleatorizados, especialmente en los estudios MENOS 1 y MENOS 2 publicados en The Lancet Oncology (2012).
La hipnosis clínica se comparó con la TCC en un estudio presentado en la reunión anual de 2024 de la Menopause Society. Los resultados sugieren una mayor eficacia de la hipnosis para reducir los sofocos [11], especialmente mediante la modulación del sistema nervioso autónomo y una mejor regulación de la percepción térmica.
La actividad física regular es una de las recomendaciones que genera mayor consenso. La marcha activa, la natación, el yoga o el entrenamiento de fuerza contribuyen a reducir los sofocos en algunas mujeres, mejoran la calidad del sueño, favorecen la salud cardiovascular y ayudan a frenar la pérdida de masa ósea.
Complementos alimenticios sin fitoestrógenos: una alternativa específica
Para las mujeres que desean un enfoque natural pero sin fitoestrógenos, existen fórmulas diseñadas para actuar de otra manera.
En lugar de intentar imitar la acción de los estrógenos, actúan sobre los mecanismos derivados del desequilibrio: el estrés, el sueño, el sistema nervioso y el metabolismo óseo.
Entre los ingredientes mejor documentados dentro de este enfoque, destacan varios.
El azafrán, un aliado durante la menopausia:
El azafrán (Crocus sativus), y especialmente sus extractos estandarizados como Activ'Inside®, actúa principalmente sobre el estado de ánimo y la calidad del sueño mediante la modulación de las vías serotoninérgicas y dopaminérgicas.
Sus principales compuestos activos —la crocina, el safranal y la picrocrocina— ejercen una acción neuroprotectora y ansiolítica documentada.
En concreto, respecto al extracto Safr'Inside™ (Activ'Inside), un ensayo clínico aleatorizado y controlado con placebo realizado en 165 adultos con insomnio moderado mostró una mejora significativa de la calidad del sueño, publicado en 2025 en la revista Sleep Medicine: X [15].
Su perfil de tolerancia es muy favorable, sin efecto hormonal documentado, lo que lo diferencia claramente de los fitoestrógenos.
Los beneficios del fenogreco para las mujeres menopáusicas
El extracto de fenogreco (Trigonella foenum-graecum) procede de una planta utilizada tradicionalmente desde hace miles de años, cuyas semillas son ricas en saponinas esteroideas.
Estas moléculas actúan sobre el eje hormonal sin comportarse como fitoestrógenos en sentido estricto: actuarían más bien modulando indirectamente la disponibilidad de determinadas hormonas endógenas, mediante una interacción con las enzimas implicadas en su metabolismo [8].
En cuanto a los síntomas, también se han descrito propiedades antiinflamatorias, antiespasmódicas y ansiolíticas, que podrían contribuir a mejorar el bienestar general durante la menopausia, especialmente en relación con las molestias musculoesqueléticas y el equilibrio nervioso, dos manifestaciones frecuentemente asociadas a la transición hormonal.
La L-teanina para el equilibrio nervioso durante la menopausia
La L-teanina es un aminoácido presente de forma natural en el té verde. Actúa sobre el cerebro favoreciendo la producción de moléculas relacionadas con la relajación, especialmente:
- GABA
- Serotonina
- Dopamina [11]
Estas tres moléculas ayudan al organismo a entrar en un estado de «reposo» sin provocar somnolencia.
En concreto, favorece las ondas alfa del cerebro, que se observan durante un estado de relajación profunda, como justo antes de quedarse dormido.
Una revisión sistemática publicada en 2025 confirma un efecto positivo y bien tolerado sobre la calidad del sueño, lo que la convierte en una opción especialmente interesante para las mujeres menopáusicas cuyas noches se ven interrumpidas por los sudores nocturnos y la hiperactividad del sistema nervioso.
Lo que hay que recordar para afrontar la menopausia con serenidad
La menopausia es una transición biológica profunda que altera temporalmente equilibrios finamente regulados durante décadas.
Sus síntomas —vasomotores, psicológicos, óseos y genitourinarios— responden a mecanismos precisos que requieren soluciones adaptadas.
Existen diferentes formas de actuar a largo plazo sobre los síntomas. En Argalys, hemos formulado un complemento sin fitohormonas para ofrecer a cada mujer una suplementación segura y eficaz durante todas las etapas de la menopausia.
Gracias a activos específicos, actúa progresivamente sobre el equilibrio nervioso y ayuda a reducir los síntomas más incómodos del día a día.
Este enfoque también puede complementarse con métodos conductuales (TCC, hipnosis), actividad física regular y una alimentación adaptada.
En caso de duda sobre el tratamiento o la suplementación más adecuados para tus necesidades, el asesoramiento de un profesional sanitario sigue siendo prioritario.
Bibliografía
[1] MSD Manuals Professional. Ménopause. Révisé juillet 2023, modifié janvier 2024. doi :10.1097/GME.0000000000002187
[2] Urofrance / Collège Français d'Urologie. Item 124 — Ménopause, insuffisance ovarienne prématurée, andropause. Référentiel, avril 2024.
[3] Société Française d'Endocrinologie. Item 124 — Ménopause, Insuffisance ovarienne prématurée. Disponible sur : sfendocrino.org
[4] Davezac M et al. The different natural estrogens promote endothelial healing through distinct cell targets. JCI Insight. 2023 ;8 :e161284. doi :10.1172/jci.insight.161284
[5] Study of Women's Health Across the Nation (SWAN). Étude longitudinale menée depuis 1994, Universités américaines.
[6] CBIP. Le fézolinétant, une alternative à l'hormonothérapie pendant la ménopause ? Juin 2024. Réf. : Nappi RE, Kroll R, Siddiqui E, et al. (enquête mondiale 2021)
[7] Rance NE, et al. Neurokinin B signalling and the regulation of body temperature. Prog Brain Res. 2010 ;182 :301-17.
[8] Akhtari E, et al. Fenugreek (Trigonella foenum-graecum L.) in women's health : A review of clinical evidence and traditional use. Journal of Herbal Medicine. 2024 ;43 :100816. doi :10.1016/j.hermed.2023.100816
[9] Mann E, Smith MJ, Hellier J, et al. Cognitive behavioural treatment for women who have menopausal symptoms after breast cancer treatment (MENOS 1). Lancet Oncol. 2012 ;13(3) :309-318. doi :10.1016/S1470-2045(11)70364-3
[10] The Menopause Society Annual Meeting 2024. Clinical Hypnosis vs. Cognitive Behavioral Therapy for Managing Hot Flashes. Baylor University, Texas. Septembre 2024.
[11] Moshfeghinia R, et al. Efficacy of L-theanine in various neuropsychiatric conditions : a systematic review of randomized controlled trials. Neuropsychiatr Dis Treat. 2024.
[12] Lopresti AL, Smith SJ. The effects of a saffron extract (affron®) on menopausal symptoms in women during perimenopause : a randomised, double-blind, placebo-controlled study. Journal of Menopausal Medicine. 2021 ;27(2) :66-78. doi :10.6118/jmm.21002
[13] Razzaque MS. Magnesium : Are We Consuming Enough ? Nutrients. 2018 ;10(12) :1863. doi :10.3390/nu10121863
[14] Rosen CJ. Vitamin D Insufficiency. New England Journal of Medicine. 2011. — données consolidées dans Endocrine Reviews, 2019.
[15] Schuster J, Mundhenke C, Nordsieck H, Pouchieu C, Pourtau L, Hahn A. Effect of a saffron extract on sleep quality in adults with moderate insomnia : A decentralized, randomized, double-blind, placebo-controlled trial. Sleep Medicine : X. 2025 ;10 :100147. doi :10.1016/j.sleepx.2025.100147





