Buscas una palabra que conoces perfectamente. Olvidas por qué has entrado en una habitación. Te cuesta concentrarte en una tarea sencilla. Estas manifestaciones, a menudo banalizadas o atribuidas al cansancio, tienen un nombre: niebla mental. Y durante la menopausia, pueden estar relacionadas con mecanismos biológicos concretos.
Estos trastornos cognitivos afectan a muchas mujeres durante la transición menopáusica. Comprenderlos permite identificar mejor su origen y encontrar las estrategias más adecuadas para afrontarlos.
Recordatorio sobre la menopausia
La menopausia es el cese definitivo y natural de la menstruación. Es una etapa normal en la vida de la mujer, relacionada con la edad y asociada a una disminución de la producción hormonal, principalmente de estrógenos.
Se confirma después de doce meses consecutivos sin menstruación, como consecuencia del agotamiento de la reserva folicular ovárica. Los ovarios reducen progresivamente su producción de estrógenos y progesterona. En Francia, se produce de media alrededor de los 51 años, aunque sus primeros efectos pueden aparecer durante la premenopausia, varios años antes del cese definitivo de la menstruación [1].
El impacto de la menopausia va mucho más allá de la esfera reproductiva.
Los estrógenos también desempeñan un papel neuromodulador en diferentes regiones del cerebro, especialmente el hipocampo, la corteza prefrontal y el tálamo, implicados en funciones como la memoria, la concentración y la regulación emocional [2].
¿Por qué afecta la menopausia al cerebro?
Los trastornos cognitivos durante la menopausia no son una simple impresión.
Diferentes mecanismos biológicos pueden actuar simultáneamente e influir en el funcionamiento cerebral.
El papel de los estrógenos en las funciones cognitivas
Los estrógenos participan en diferentes funciones cerebrales.
Intervienen en la plasticidad neuronal del hipocampo, una región fundamental para la memoria, y se relacionan con sistemas de neurotransmisores como la serotonina, la dopamina y la acetilcolina, implicados en la concentración, la memoria y la fluidez verbal [2]. Durante la transición menopáusica, las fluctuaciones y la disminución de los estrógenos pueden modificar estos mecanismos y contribuir a cambios temporales en determinadas funciones cognitivas.
El cerebro también parece poner en marcha mecanismos de adaptación frente a estos cambios hormonales.
Investigaciones realizadas por Weill Cornell Medicine, en Nueva York, han observado cambios en los receptores de estrógenos que pueden persistir durante años después de la menopausia [3]. Estos procesos de adaptación podrían contribuir a explicar por qué algunas dificultades cognitivas se perciben especialmente durante la perimenopausia, cuando las fluctuaciones hormonales son más marcadas.
Los síntomas cognitivos son frecuentes durante la transición menopáusica y han sido descritos en estudios longitudinales como la Study of Women's Health Across the Nation (SWAN) [4].
El impacto de los trastornos del sueño sobre la memoria
El sueño desempeña un papel esencial en la consolidación de la memoria.
Durante el sueño, especialmente en determinadas fases profundas, el cerebro participa en la consolidación de la información adquirida durante el día. El sistema glinfático, una red implicada en la eliminación de determinados residuos metabólicos del cerebro, también presenta una actividad especialmente relevante durante el sueño [5]. Cuando el descanso se fragmenta, por ejemplo debido a sudores nocturnos u otros síntomas de la menopausia, estos procesos pueden verse alterados. Como consecuencia, al día siguiente puede resultar más difícil memorizar o recuperar determinadas informaciones.
Además, la mala calidad del sueño mantenida en el tiempo se asocia con un peor rendimiento cognitivo y puede afectar a estructuras cerebrales implicadas en la memoria [5].

El papel del cortisol y del estrés crónico
El estrés crónico también puede afectar a las estructuras cerebrales implicadas en la memoria.
El cortisol, una de las principales hormonas relacionadas con la respuesta al estrés, puede influir en el funcionamiento del hipocampo cuando sus niveles permanecen elevados durante periodos prolongados. La exposición crónica al estrés se ha relacionado con alteraciones de la plasticidad neuronal y de la neurogénesis, procesos importantes para el aprendizaje y la memoria [6].
El estrés también puede aumentar la reactividad de la amígdala, una estructura cerebral implicada en la respuesta emocional y la detección de amenazas. Un estado de alerta constante puede dificultar la capacidad de mantener la atención y concentrarse.
Por ello, un estrés crónico mantenido puede contribuir a empeorar las dificultades de memoria, aprendizaje y concentración [6].
¿Qué efectos tiene la menopausia sobre la memoria y la concentración?
Los trastornos cognitivos durante la menopausia pueden adoptar diferentes formas.
No se limitan a olvidar nombres propios: también pueden afectar a funciones como la memoria de trabajo, la fluidez verbal, la atención o la regulación emocional.
Los trastornos de la memoria a corto plazo
La memoria de trabajo puede verse especialmente afectada durante la transición menopáusica.
Esta función permite retener temporalmente una información para utilizarla inmediatamente, como un número de teléfono, una lista de la compra o una instrucción recibida de forma oral. Depende especialmente de la corteza prefrontal y del hipocampo, dos regiones sensibles a las variaciones hormonales [2]. Durante la transición menopáusica, estos cambios pueden contribuir a la sensación de que la información reciente se olvida con mayor facilidad.
Algunos estudios también han observado cambios en el aprendizaje verbal y la memoria durante la perimenopausia, con una posible mejoría posterior en determinadas funciones una vez alcanzada la posmenopausia [4].
Las dificultades de concentración y fluidez verbal
La niebla mental también puede manifestarse como una sensación de mayor lentitud al procesar la información.
Muchas mujeres describen dificultades para mantener la atención durante una tarea prolongada, mayor lentitud para formular ideas o problemas para encontrar palabras que conocen perfectamente. Estos cambios pueden estar relacionados con diferentes mecanismos neurobiológicos y con las variaciones hormonales que se producen durante la transición menopáusica [2].
La fluidez verbal, es decir, la capacidad de encontrar rápidamente las palabras adecuadas, es una de las funciones cognitivas que algunas mujeres describen como alterada durante la menopausia [4].
Menopausia y salud mental: ansiedad, estado de ánimo y cognición
Los cambios en el estado de ánimo también pueden amplificar las dificultades cognitivas.
La ansiedad o los síntomas depresivos pueden movilizar parte de los recursos atencionales del cerebro. Cuando existe una carga emocional importante, puede resultar más difícil concentrarse o procesar nueva información. Esto puede generar un círculo en el que las dificultades de memoria aumentan la preocupación y esta, a su vez, dificulta aún más la concentración [6].
Apunte científico: un estudio de Reisel et al., publicado en BJPsych Open (2024) y realizado con 978 mujeres que consultaban por síntomas relacionados con la menopausia, observó una elevada frecuencia de síntomas cognitivos y emocionales, como niebla mental, ansiedad, depresión e irritabilidad [7].
¿Son permanentes estos trastornos cognitivos?
La niebla mental asociada a la menopausia no implica necesariamente un deterioro cognitivo permanente.
Los estudios sugieren que determinadas dificultades cognitivas pueden ser más perceptibles durante la perimenopausia, cuando las fluctuaciones hormonales son especialmente importantes. Algunas funciones pueden mejorar posteriormente una vez que se alcanza un nuevo equilibrio hormonal [4]. Los datos del estudio SWAN respaldan la idea de que ciertos cambios cognitivos están particularmente relacionados con la transición menopáusica y no corresponden necesariamente a un deterioro lineal y permanente [4].
Sin embargo, es importante introducir algunos matices.
El envejecimiento cerebral depende de numerosos factores, entre ellos la genética, la salud cardiovascular, el sueño, la actividad física y otros hábitos de vida. Además, las mujeres representan una proporción importante de las personas que viven con enfermedad de Alzheimer, lo que ha impulsado numerosas investigaciones sobre la relación entre hormonas sexuales, menopausia y salud cerebral [8]. No obstante, experimentar niebla mental durante la menopausia no significa que vaya a desarrollarse una enfermedad neurodegenerativa.
La opinión del experto: en muchas mujeres, la niebla mental asociada a la transición menopáusica puede ser temporal. Cuidar el sueño, mantenerse físicamente activa y actuar sobre los factores de riesgo cardiovascular y metabólico contribuye a preservar la salud cerebral a largo plazo.

¿Cómo mejorar la memoria y la concentración durante la menopausia?
Existen diferentes estrategias que pueden ayudar a actuar sobre algunos de los factores relacionados con estas dificultades cognitivas.
Un enfoque global que combine varios hábitos saludables suele ser el más adecuado.
Actividad física y estimulación cognitiva
La actividad física es uno de los principales pilares para preservar la salud cerebral.
El ejercicio se relaciona con la producción de BDNF (Brain-Derived Neurotrophic Factor), una proteína implicada en la plasticidad y supervivencia neuronal. También favorece la salud cardiovascular y la circulación cerebral y puede contribuir a una mejor regulación del estrés [9]. La práctica regular de actividad física, tanto aeróbica como de fuerza, forma parte de las principales estrategias para preservar la salud cognitiva a largo plazo.
La estimulación cognitiva desempeña un papel complementario.
La lectura, los juegos que estimulan la memoria o el aprendizaje de una nueva lengua o de un instrumento musical ayudan a mantener activos los diferentes circuitos cerebrales y contribuyen a la reserva cognitiva, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse a los cambios relacionados con la edad. Prácticas como la meditación de atención plena también pueden ayudar a reducir el estrés y favorecer la atención [9].
Alimentación y micronutrición específica
La alimentación también desempeña un papel importante en el funcionamiento del cerebro.
Además, limitar el tabaco, el consumo excesivo de alcohol y otras sustancias perjudiciales forma parte de las medidas esenciales para proteger la salud cerebral.
Los omega-3, presentes especialmente en los pescados grasos y, en forma de precursores, en alimentos vegetales como las semillas de lino y las nueces, participan en diferentes funciones relacionadas con las membranas celulares y el sistema nervioso [9]. Las vitaminas del grupo B, especialmente B6, B9 y B12, intervienen en diferentes procesos metabólicos y en el funcionamiento normal del sistema nervioso. Mantener un aporte adecuado de estos micronutrientes es importante para la salud general y cerebral.
El bisglicinato de magnesio constituye una forma de magnesio con buena biodisponibilidad y tolerancia digestiva. El magnesio contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y a reducir el cansancio y la fatiga. La L-teanina, un aminoácido presente de forma natural en el té, también se estudia por su posible interés sobre la relajación, el estrés y determinadas funciones cognitivas [10].
En Argalys hemos formulado un complemento para la menopausia sin fitohormonas ni acción hormonal directa, que combina bisglicinato de magnesio, L-teanina, azafrán Activ'Inside® y vitaminas B6 y B12, para acompañar el equilibrio del sistema nervioso durante la transición menopáusica.
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Lo que debes recordar sobre la memoria y la menopausia
Los trastornos de la memoria y la concentración durante la menopausia pueden estar relacionados con diferentes mecanismos biológicos y factores de estilo de vida.
Las fluctuaciones y la disminución de los estrógenos, los trastornos del sueño y el estrés pueden influir simultáneamente en las funciones cerebrales relacionadas con la memoria y la concentración. En muchas mujeres, estas dificultades son especialmente perceptibles durante la transición menopáusica y pueden mejorar posteriormente.
Actuar sobre factores como la actividad física, la estimulación cognitiva, el sueño, la alimentación y un aporte adecuado de micronutrientes contribuye a preservar la salud cerebral a largo plazo. La sensación de niebla mental durante la menopausia es frecuente y no significa necesariamente que exista un deterioro cognitivo permanente.
Bibliografía
[1] MSD Manuals Professional. Ménopause. Révisé juillet 2023, modifié janvier 2024. doi:10.1097/GME.0000000000002187
[2] Goldman Laboratories. Brouillard mental pendant la ménopause : ce qui fonctionne vraiment. Mai 2026. Disponible sur : goldmanlaboratories.com. ACD Nutrition. Œstrogènes, GABA et ménopause : mécanismes derrière l'anxiété et l'insomnie. Juin 2026.
[3] Ramsay Services. Ménopause et santé mentale : impacts des changements hormonaux sur le cerveau. Étude Weill Cornell Medicine, New York. Disponible sur : ramsayservices.fr
[4] Goldman Laboratories, op. cit. [2]. Study of Women's Health Across the Nation (SWAN). Étude longitudinale, Universités américaines, depuis 1994.
[5] Inolab. Brouillard mental à la ménopause : ce qui se passe réellement dans votre cerveau. Mai 2026. Référence : Sleep, glymphatic function and cognitive decline in menopausal women. PubMed, 2022. Disponible sur : laboratoire-inolab.com
[6] Inolab, op. cit. [5]. Référence : Mosconi L et al. Menopause impacts human brain structure, connectivity, energy metabolism and amyloid-beta deposition. PMC, 2024.
[7] Reisel D, Crockett C, Glynne S, Kamal A, Newson L. Prevalence of Cognitive and Mood-Related Symptoms in a Large Cohort of Perimenopausal and Menopausal Women. BJPsych Open. 2024. doi:10.1192/bjo.2024.497
[8] France Alzheimer. Recherche : œstrogènes et Alzheimer. Juin 2023. Superbelles.fr. Ce que les médecins veulent que vous sachiez sur le déclin de la mémoire après la ménopause. Juin 2026. Données : 2/3 des personnes atteintes d'Alzheimer aux États-Unis sont des femmes.
[9] Inolab, op. cit. [5]. Référence BDNF et activité physique, méditation et réserve cognitive.
[10] Moshfeghinia R, et al. Efficacy of L-theanine in various neuropsychiatric conditions: a systematic review of randomized controlled trials. Neuropsychiatr Dis Treat. 2024.






