La menopausia es una etapa natural en la vida de la mujer. Se caracteriza por el cese definitivo de la menstruación y una disminución significativa de la producción de hormonas sexuales, como los estrógenos y la progesterona.
Esta etapa, que suele producirse entre los 45 y los 55 años, se acompaña de numerosos cambios físicos y emocionales. Entre ellos, la disminución de la libido sigue siendo un tema a menudo tabú y que muchas mujeres viven con resignación.
Durante la menopausia, dos cambios importantes pueden combinarse y afectar a la libido: el estrés y la disminución de la producción hormonal.
Comprender estos mecanismos permite actuar mejor para preservar el bienestar íntimo.
La menopausia: una importante transición hormonal
¿Qué es la menopausia?
La menopausia corresponde al cese permanente de la menstruación.
Es un fenómeno natural relacionado con la disminución de la producción de estrógenos, unas de las principales hormonas sexuales femeninas. Está precedida por la premenopausia, una fase de transición durante la cual los ciclos se vuelven irregulares y los síntomas aparecen progresivamente [1].
En Francia, la edad media de la menopausia es de 51 años [1]. Puede variar en función de factores genéticos, ambientales, como el tabaquismo, o médicos, como determinadas intervenciones o tratamientos contra el cáncer.
Los tres factores clave en la disminución del deseo y la libido
La disminución de la libido durante la menopausia es multifactorial. Tres mecanismos diferentes pueden actuar simultáneamente y reforzarse entre sí.
El papel central de los cambios hormonales
Los cambios hormonales asociados a la menopausia afectan a tres hormonas principales.
La disminución de los estrógenos puede influir directamente en la vida sexual. Estas hormonas desempeñan un papel importante en la lubricación vaginal, la elasticidad de los tejidos y la respuesta genital. Su disminución puede provocar sequedad vaginal, relaciones sexuales dolorosas (dispareunia) y contribuir a una disminución del deseo sexual [1].
La disminución de la progesterona también puede influir indirectamente.
Los cambios en la progesterona y sus metabolitos pueden afectar a mecanismos cerebrales relacionados con el sueño y el estado de ánimo, entre ellos los sistemas GABA-A. Un sueño de mala calidad y un estado de ánimo más inestable pueden reducir la disponibilidad emocional para la intimidad [1].
La testosterona también desempeña un papel que a menudo se pasa por alto.
Aunque está presente en cantidades menores en las mujeres, contribuye al deseo sexual. Sus niveles evolucionan con la edad y pueden participar en los cambios de la libido [2].
La evolución de la testosterona es progresiva y varía considerablemente de una mujer a otra, por lo que la disminución del deseo no puede atribuirse únicamente a esta hormona [2].
Punto científico: Santoro N. (2016), en Obstetrics & Gynecology (127(3):423-428), describe los cambios hormonales que se producen durante la perimenopausia y su relación con diferentes síntomas [1].
El estrés y el cortisol
El estrés puede adquirir una importancia especial durante la menopausia.
Los cambios asociados a esta etapa pueden favorecer situaciones que afectan al bienestar: sofocos y sudores nocturnos que alteran el sueño, cambios corporales, cansancio o dificultades emocionales [3].
El cortisol es una hormona producida por las glándulas suprarrenales que participa en la respuesta del organismo al estrés. Cuando el estrés se prolonga, puede influir en diferentes mecanismos relacionados con el bienestar, el sueño y la función sexual.
La relación entre el estrés, las hormonas sexuales y la libido es compleja. Un estrés persistente puede alterar el equilibrio neuroendocrino y afectar al deseo sexual. También puede influir sobre sistemas cerebrales relacionados con la motivación, el placer y el estado de ánimo, en los que intervienen neurotransmisores como la dopamina y la serotonina [3].
Punto científico: Ranabir S. y Reetu K. (2011), en Indian Journal of Endocrinology and Metabolism (15(1):18-22), describen las numerosas interacciones existentes entre el estrés y los sistemas hormonales del organismo [3].

Las consecuencias fisiológicas directas
Varios cambios fisiológicos pueden afectar directamente al deseo sexual. Su intensidad varía considerablemente de una mujer a otra.
La sequedad vaginal es uno de los más frecuentes. La disminución de los estrógenos provoca cambios en los tejidos vaginales y puede reducir la lubricación natural. Las relaciones sexuales pueden resultar incómodas o incluso dolorosas, lo que puede disminuir progresivamente el deseo [1].
La respuesta genital también puede verse modificada.
Los estrógenos influyen en los tejidos y en la vascularización de la zona genital. Su disminución puede modificar las sensaciones y hacer que la excitación requiera más tiempo o estimulación [2].
Los cambios metabólicos, el aumento de peso y el cansancio también pueden influir.
La redistribución de la grasa corporal y la pérdida progresiva de masa muscular pueden modificar la percepción del propio cuerpo. Estos cambios pueden afectar a la confianza en una misma y, en algunas mujeres, al deseo sexual [3].
El impacto psicológico y emocional sobre la libido
La menopausia no es únicamente una cuestión física.
Puede acompañarse de cambios de humor, irritabilidad, ansiedad o cambios en la percepción del propio cuerpo. Estos factores emocionales pueden afectar a la confianza en una misma, a la relación de pareja y al deseo de intimidad [4].
Algunas de estas manifestaciones también están relacionadas con mecanismos neurobiológicos.
Los estrógenos interactúan con sistemas cerebrales en los que intervienen neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, relacionados con el estado de ánimo, la motivación y el bienestar. Los cambios hormonales de la transición menopáusica pueden, por tanto, participar en determinadas fluctuaciones emocionales [4].
Punto científico: Dennerstein L. et al. (2006), en Fertility and Sterility (86(5):1487-1494), estudiaron las relaciones entre los cambios hormonales, el estado de ánimo, la sexualidad y el deseo durante la transición menopáusica [4].

¿Cómo recuperar una libido satisfactoria durante y después de la menopausia?
Existen diferentes formas de actuar sobre los factores que pueden afectar al deseo. Estas medidas son complementarias y pueden combinarse en función de las necesidades de cada mujer.
El estilo de vida
El estilo de vida constituye uno de los primeros aspectos sobre los que se puede actuar.
Una alimentación equilibrada, con un aporte adecuado de proteínas, omega-3 y fibra, contribuye al funcionamiento normal del organismo. La actividad física regular favorece el bienestar general, la circulación sanguínea y el mantenimiento de la masa muscular. Técnicas como la respiración, el yoga o la meditación también pueden ayudar a gestionar mejor el estrés [5].
El sueño merece una atención especial.
La acumulación de falta de sueño puede aumentar el cansancio y dificultar la gestión del estrés y de las emociones [3]. Recuperar un sueño de calidad puede contribuir al bienestar físico y emocional, dos aspectos estrechamente relacionados con la vida íntima.
El diálogo con la pareja también desempeña un papel importante para preservar la intimidad durante esta etapa de transición.
→ Ver nuestro artículo: Trastornos del sueño durante la menopausia: causas y soluciones
Micronutrición específica
Algunos micronutrientes y extractos vegetales pueden contribuir a funciones relacionadas con el sistema nervioso, el bienestar emocional y la reducción del cansancio.
Las vitaminas del grupo B participan en el funcionamiento normal del sistema nervioso y en diferentes procesos metabólicos. El magnesio contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y a reducir el cansancio y la fatiga. La glicina es un aminoácido que también interviene en diferentes funciones del organismo.
El bisglicinato de magnesio combina magnesio con glicina y constituye una forma de magnesio especialmente interesante por su buena tolerancia digestiva.
Extractos vegetales como el azafrán (extracto Activ'Inside®), la L-teanina y el fenogreco también se estudian por su posible interés durante la transición menopáusica [5].
En Argalys hemos combinado estos activos en una fórmula para la menopausia, sin fitohormonas ni efecto hormonal directo, diseñada para acompañar a las mujeres durante la transición menopáusica.
Punto científico: Franco O. H. et al. (2016), en Menopause (23(6):617-624), estudiaron la relación entre determinados patrones alimentarios y los síntomas asociados a la menopausia [5].
El tratamiento hormonal sustitutivo
El tratamiento hormonal sustitutivo (THS) es una opción médica utilizada para tratar determinados síntomas de la menopausia.
Consiste en administrar estrógenos y, cuando es necesario, un progestágeno para compensar parcialmente los cambios hormonales. Puede mejorar síntomas como la sequedad vaginal y otros síntomas asociados a la menopausia, lo que en algunas mujeres puede repercutir favorablemente en su vida sexual [6].
Sin embargo, esta opción debe valorarse de forma individualizada.
La indicación, el tipo de tratamiento, la dosis y su duración dependen del perfil de cada mujer, de sus síntomas, de sus antecedentes y de sus posibles contraindicaciones. Por ello, requiere valoración y seguimiento médico [6].
Punto científico: The North American Menopause Society (NAMS, 2022), en Menopause (29(7):767-794), considera la terapia hormonal el tratamiento más eficaz para los síntomas vasomotores y el síndrome genitourinario de la menopausia en mujeres adecuadamente seleccionadas [6].
Lo que debes recordar sobre la menopausia y la libido
La menopausia no es una enfermedad. Es una transición hormonal natural que cada mujer experimenta de forma diferente.
La disminución de la libido no es inevitable. Comprender el papel de los cambios hormonales, el estrés, el sueño, los síntomas físicos y los factores emocionales permite identificar mejor los aspectos sobre los que se puede actuar para preservar el bienestar íntimo.
El estilo de vida, la alimentación, el sueño, la actividad física y determinados enfoques nutricionales pueden formar parte de una estrategia global adaptada a cada mujer.
Si la disminución del deseo es persistente, provoca malestar o se acompaña de relaciones sexuales dolorosas u otros síntomas importantes, es recomendable consultarlo con un profesional sanitario para identificar las causas y valorar las soluciones más adecuadas.
→ Ver nuestro artículo: Los 10 primeros signos de la menopausia
Bibliografía
[1] Santoro N. Perimenopausal changes in hormones and menopausal symptoms. Obstetrics & Gynecology. 2016;127(3):423-428. MSD Manuals Professional. Ménopause. Révisé juillet 2023. doi:10.1097/GME.0000000000002187
[2] Goldman Laboratories. La testostérone pour les femmes. Juillet 2025. Disponible sur : goldmanlaboratories.com. GPNotebook. Thérapie à la testostérone chez les femmes ménopausées. Mis à jour novembre 2024.
[3] Ranabir S, Reetu K. Stress and hormones. Indian Journal of Endocrinology and Metabolism. 2011;15(1):18-22.
[4] Dennerstein L et al. Hormones, mood, sexuality, and the menopausal transition. Fertility and Sterility. 2006;86(5):1487-1494.
[5] Franco OH et al. The association of dietary patterns with menopause and its symptoms. Menopause. 2016;23(6):617-624.
[6] The North American Menopause Society (NAMS). The 2022 hormone therapy position statement. Menopause. 2022;29(7):767-794.






